
Aunque muchos no lo crean, sí existe la posibilidad de cambiar una mala imagen, o por lo menos reducir lo negativo.
El primer elemento a resolver es, precisamente, aquel que provocó la molestia de los clientes y la comunidad en general. Es decir, si la empresa hizo noticia por algún caso de productos en mal estado, lo ideal sería incrementar la inversión que se realiza en el departamento de calidad y despacho, revisión de procesos, nuevas capacitaciones y, en casos extremos, despidos. Todo lo que ayude a evitar que el problema se repita.
Un buen servicio al cliente, también puede ser clave. Una atención de calidad, centrada en satisfacer las necesidades de su cliente, es sinónimo de buena imagen, y éstos desearán repetir la experiencia de compra y compartirla con los demás. Todos saben que la empatía con se logra al momento en que se genera ese sentimiento de agrado entre un público y una empresa.
Sin embargo, no sólo se trata de una gestión empresarial, sino que en el proceso resulta también de mucha importancia, el esfuerzo que se realice en marketing y publicidad. Al respecto, se puede decir que no basta únicamente con hacer; debemos también comunicar lo que estamos haciendo para volver a ganarnos su confianza.
El diseño suele ser importante en el proceso de recuperación. Así como algunas estructuras interna se deben modificar, también los elementos externos necesitarán un cambio. Piense en nuevo logo, colores representativos, slogan y modernizar locales e incluso productos.
Al mismo tiempo, resulta recomendable desarrollar una serie de mensajes claves, basados en la nueva estrategia comunicacional de la empresa. La constancia de estos anuncios y su internalización desde todos los departamentos de la empresa, le otorgarán un valor que no tiene precio: la credibilidad.
Un ejemplo de todo lo anterior sucede con la campaña publicitaria que el Consejo General del Poder Judicial de España lanzó para mejorar la imagen de los jueces.
La iniciativa, que dignificó una inversión de 260 mil euros en anuncios de prensa y radios, busca fomentar la confianza de los ciudadanos en el trabajo de los jueces, que resultó el peor valorado de los tres poderes del Estado en un estudio del Centro de investigaciones Sociológicas (CIS) en 2008.
Los anuncios utilizan imágenes de contenido emocional, acompañadas de un texto que reza: “50 mil hombres y mujeres, jueces y magistrados, trabajan cada día para salvaguardar los grandes valores de la democracia: la justicia, la libertad y la igualdad. Ellos solucionan los problemas y conflictos, haciendo posible la convivencia entre todos los ciudadanos”.
Como reflexión a lo argumentado anteriormente, debo decir que desde mi punto de vista si se puede cambiar la mala imagen de una marca, tras tres años de carrera de Publicidad y RR.PP, son muchas las ocasiones en las que hemos visto como la mala imagen de una marca se ha convertido en imagen positiva y para ello también nos enseñan a nosotros a saber transformar una imagen negativa en una positiva.
La reputación se va forjando poco a poco desde el inicio de una empresa, todos las acciones que cometa la empresa van a ser parte de la historia y, por tanto, de la reputación de la marca, dependiendo de muchos factores, será factible o no, realizar acciones para solventar la mala reputación, uno de los factores más viables para reducir la imagen negativa es la publicidad, ya que es el sector que más cerca esta del público y por tanto el más rápido y eficaz (siempre que se haga bien), para que la mala reputación de la empresa cambie.
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