martes, 26 de abril de 2011

La importancia de la gestión de Stakeholders

La RSE tiene un sinfín de definiciones, pero hoy hablaremos de la responsabilidad social: la importancia de los stakeholders, es decir, los grupos de interés.
Antes de nada es conveniente explicar ¿Qué son los Stakeholders? Es un término inglés utilizado por primera vez por R.E. Freeman en 1984 en su obra: “Strategic Management: A Stakeholder Approach”, refiriéndose a “quienes pueden afectar o son afectados por las actividades de una empresa”.

Habría que decir que, cualquier empresa deja dos tipos de huella: una huella ecológica y una huella social; en la primera se contabilizan los impactos en los ecosistemas abarcando toda la cadena de valor e, incluso, el comportamiento de los consumidores después de comprar. Por otro lado, en la segunda, se podría hablar de todos los impactos a nivel humano. 

Podemos decir que, esta gestión de partes interesadas, pudiera tener tres fases, que ilustran el proceso normal que las compañías suelen recorrer para aprender a manejar los stakeholders de forma adecuada.

La primera fase  pudiera definirse como aquel en que la sociedad y la empresa se perciben como una entidad profundamente interrelacionada y, por lo tanto, los miembros o representantes de ciertas comunidades o grupos civiles cuestionan a las compañías sobre ciertas decisiones que les involucran.

La segunda fase significa que la empresa se ha percatado de la importancia de sus stakeholders (internos, directos) incluso los externos e indirectos, y obran en consecuencia, generando una estrategia corporativa que contempla a estos actores

Y, en la tercera fase, las empresas al percibir los beneficios que les ha generado su relación con los stakeholders comienzan a ver en ellos oportunidades de crecimiento, utilizando a éstos como entidades que benefician directamente el desarrollo de la compañía. La relación se torna abierta, constante y proactiva. La relación pasa a ser de conveniencia como, ejemplo, en los negocios inclusivos.

La gestión de los stakeholders es evolutiva, demostrando que para llegar a la tercera fase hay que integrar la reputación corporativa a todas las áreas y niveles de la organización. Su gestión no sólo tiene que ver con cuestiones éticas, sino con sólidas estrategias de planeación estratégica.

Desde el punto de vista empresarial, la correcta gestión de stakeholders, provoca una serie de beneficios como: la reducción de riesgos, el desarrollo de mejores procesos, la generación de nuevos productos, el desarrollo de nuevos mercados, mejores relaciones con gobierno, entre otros muchos otros.

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