Hoy vamos a hablar de las marcas-persona, en concreto, de la de Tiger Woods. Como ya sabréis, éste es el deportista mejor pagado de la historia. Y es que, desde que se dieron a conocer las infidelidades del golfista y su accidente de coche con su posterior hospitalización, su reputación ha caído en picado. Días después, se dio a conocer que todo había sido producto de una grave riña con su esposa tras haberse enterado de dichas infidelidades. El escándalo creció cual bola de nieve, vinculando al jugador con una docena de mujeres, incluidas camareras y actrices porno.
Independientemente de las causas y consecuencias de dicho asunto, la reacción de algunas de las marcas que utilizan su imagen no se ha hecho esperar. Como ejemplo tenemos el caso de la consultoría Accenture, quien suspendió el patrocinio al considerar que “ya no es un representante adecuado” para la marca. De igual forma, Gillette anunció que quitaría a Woods de sus avisos comerciales, por un tiempo indefinido.
Ahora que tenemos una imagen global de los hechos podemos comentar que, la reputación de Tiger Woods, se ha visto gravemente lesionada por un error humano. Error que, puede ocurrir incluso en las mejores familias, y tras el cual debe existir una serie de medidas como las siguientes: una disculpa, un adecuado manejo de RP y, una estrategia para que todo vuelva a la normalidad, al menos en cuanto a sus stakeholders se refiere.
Y, es que, como hemos visto, las marcas-personas funcionan exactamente igual que las marcas de empresas cuando de reputación corporativa se trata.

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